Un hombre reclamó una indemnización por un accidente laboral que, según su médico particular, le dejó una incapacidad del 10,90%. Sin embargo, el Cuerpo Médico Forense determinó que la lumbalgia denunciada era el resultado de una enfermedad profesional crónica. El Superior Tribunal de Justicia rechazó el planteo del trabajador: la imprecisión de los hechos y la falta de pruebas contundentes fueron decisivas.
Una mujer se accidentó mientras se trasladaba en colectivo hacia su trabajo. Además de la lesión física, el hecho provocó un daño psíquico que afectó su vida cotidiana y su desempeño laboral. La aseguradora se negó a indemnizarla porque consideró que el daño era transitorio, pero la Corte Provincial confirmó que las secuelas eran permanentes.