El licenciado Mario Díaz Ott (*) aborda la irrupción de la Inteligencia Artificial (IA) está reconfigurando el panorama profesional en múltiples sectores, y el Trabajo Social Forense (TSF) no es una excepción. Este trabajo explora la sinergia entre la IA y el TSF, y destaca el potencial de la tecnología para optimizar procesos, agilizar la gestión documental y enriquecer el diagnóstico social forense mediante el análisis de grandes volúmenes de datos.
Herramientas como “Sembly” para la transcripción de reuniones, “Chat PDF” para el resumen de documentos extensos, y “Perplexity” para la investigación avanzada, pueden servir para una mejora significativa en la eficiencia y la calidad de la intervención profesional, y liberar al trabajador social para centrarse en la interacción humana y el apoyo directo a las personas.
Sin embargo, la integración de la IA en un campo como el forense no está exenta de desafíos éticos y epistemológicos sustanciales. La preocupación por los sesgos algorítmicos que podrían perpetuar la discriminación, la estricta necesidad de garantizar la privacidad y confidencialidad de datos sensibles y la necesidad de mantener la supervisión y el juicio humano como elementos insustituibles en la toma de decisiones, son aspectos críticos que requieren una atención meticulosa.
La IA debe ser concebida como una herramienta complementaria, nunca como un sustituto de la empatía, la inteligencia emocional y el análisis crítico que caracterizan, entre otras cualidades, la labor del trabajador/a social forense. Para una implementación responsable, se enfatiza la necesidad de marcos éticos sólidos, regulaciones claras y una formación continua para los profesionales. La transparencia en el funcionamiento de los algoritmos, la auditabilidad de sus procesos y la mitigación activa de sesgos son pilares para construir confianza y asegurar que la IA sirva a los principios de justicia, equidad y defensa de los derechos humanos que son el fundamento del Trabajo Social. Este trabajo concluye que la clave reside en forjar una “ecología de saberes” donde la tecnología potencie la práctica forense sin deshumanizarla, garantizando una intervención más inclusiva, efectiva y, sobre todo, profundamente humanizada.
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(*) Especialista en Desarrollo Social (UNNE), Licenciado en Trabajo Social (UNSE), Profesor Universitario (UNNE) Asistente Social (ISSS), Maestrando de la carrera de Antropóloga Social (UNaM) y Especializando de la carrera de Trabajo Social Forense (UNdL). Trabajador Social Forense del Cuerpo de Trabajadores Sociales de Ituzaingó del Poder Judicial de Corrientes.